La noticia del descubrimiento del oro se esparció rápidamente y convirtió en corto tiempo la región en centro de actividades de conquistadores, mineros y aventureros. Fueron llegando al Río del Oro soldados, inmigrantes españoles y gentes en busca de fortuna, sometiendo a las tribus al trabajo forzado del lavado del oro en ríos y quebradas. El aumento de la explotación aurífera, exigió una mayor disponibilidad de mano de obra, trayendo aborígenes de Venezuela y posteriormente esclavos negros a la región. La dispersión de las cuadrillas de indios lavadores en las zonas auríferas obstaculizaba la misión evangelizadora del sacerdote Miguel de Trujillo, lo que motivó la protesta elevando a las autoridades españoles la queja; la respuesta fue la fundación del pueblo de Indios de Bucaramanga realizada por el español Andrés Páez de Sotomayor el 22 de diciembre de 1622, en los alrededores de la Laguna de los Caracoles y rebautizada por los españoles como de San Mateo ( sobre la laguna hoy seca, se encuentra actualmente la plaza de mercado central de la ciudad); se erigió en parroquia en 1763, su confirmación por parte del Virrey ocurrió en 1779. En 1810 le fue concedido el título de Villa y confirmado el 30 de junio de 1821 por la Ley del Congreso de Cúcuta; la Asamblea Constituyente designó a Bucaramanga como capital del Estado de Santander el 24 de noviembre de 1857. La capital fue trasladada al Socorro en 1862 y posteriormente fue designada de nuevo Bucaramanga en el año de 1886. |